Hace pocos días se supo del descubrimiento de
un planeta fuera de nuestro Sistema Solar completamente habitable, según lo
informó la NASA quienes lo bautizaron como Kepler 22b . Un planeta nuevo que
tiene su agua, su tierra y su todo. Uno nuevito pero que queda a 600 años luz.
La cosa es que los gringos que estaban muy contentos con la noticia del nuevo
Kepler 22b en los últimos días han perdido la emoción. Según ellos tendrían que
irse varias familias en un cohete gordo, para que la gente se vaya
reproduciendo dentro del proyectil mientras van enterrando a otros para que las
futuras generaciones se sigan reproduciendo y así sucesivamente hasta algún día
llegar al bendito planeta.
Nosotros los latinos nos quedamos en las
mismas. Nuestro sistema de medición de distancia y el tiempo es completamente
diferente que al de los gringos. Uno sabe cuando puede que salga
(aproximadamente) pero no cuando llegue. Un gringo te dice Miami – Orlando 4
horas 12 minutos y esa gente llega a su hora. Uno se monta en un Aeroexpreso
Ejecutivo Caracas – Barquisimeto y depende de los derrumbes, del número de
paradas, si hay asaltos en el camino, que si alguien se deshidrató en el bus,
que si un pasajero necesita que lo dejen en la carretera porque va para un
caserío. En fin, nadie puede realmente saber el tiempo de viaje porque para
nosotros emprender un viaje no es por horas sino por eventos.
Ahora mi pregunta es 600 años luz, eso es más
o menos, ¿Cuánto tiempo es? ¿De Caracas a Pto. La Cruz en Carnaval? ¿El tiempo
que a uno le toma subirse en el ferry para Margarita? ¿El tiempo que tarda en
llegar el aceite a los supermercados? Para los latinos 600 años luz puede ser
el tiempo que tome pintar el edificio donde uno vive, sacar un documento en
Fiscalía, ir de un punto de la ciudad a otro. Por ejemplo, ¿Cuánto falta desde
hoy hasta las próximas elecciones presidenciales en Venezuela? No parecieran
unos 600 años luz. Kepler 22b, viéndolo bien, estás más cerca de lo que
pareces. Señores, tenemos Planeta nuevo, allá vamos.