Obviamente el terror invadió de nuevo a esos
pasajeros que habían superado el primer llamado y si quedaba alguno consciente
de la primera alerta pues, con este segundo sería de infarto fulminante para
completar el deceso de todos. El vuelo culminó después de 9 horas,
aproximadamente, de terror psicológico. Los pasajeros, como soldados de
posguerra, salieron del avión con los respectivas despedidas de la tripulación
acompañados de una carta. La misiva pedida disculpas debido a una confusión
pues el capitán pensó que el avión sufriría un accidente. Es que son muy
educados los británicos, que detalle lo de la carta.
Los pilotos siempre han tenido esa aura de
estrellas de rock cuando pasan frente a los pasajeros para abordar los aviones.
Uno ve el paso acelerado de la tripulación ataviados de ropas oscuras, e
inmediatamente, siente la necesidad de creer en Dios misericordioso y mandarles
una buena bendición cristiana, apostólica y romana. Los capitanes en estos días
sienten una irremediable necesidad de comunicarse con su fanaticada a través de
los altavoces de la nave. No más despega aquello y esa gente comienza a presentarse,
a agradecer su preferencia, a hacer chistes internos y a hablar más que
animador de pueblo.
No me interesa saber a que altura volamos, la
velocidad, la temperatura, tormentas aledañas, que si las ruedas tienen un
ruidito, que si el capitán de la nave tiene gripe y no se sabe si es porcina,
que si uno de los baños se tapó, que si queda poca gasolina. No quiero saber
nada. Dígame cuando se ponen geográficos y comienzan a mostrar al planeta desde
las alturas, ¿Con qué sentido? Si no dejan sacar el teléfono para las fotos. Si
uno ya se montó en un avión confiando en la grandeza de Cristo, no me informes
otra cosa que: ahora vamos a comer o abrochen sus cinturones que viene el
aterrizaje.
¿Qué hace uno con tanta información a miles
de pies de la tierra? Para dónde agarra uno dentro de un avión, ni que estés al
lado de la salida de emergencia te salvas. Lo único que queda es asumir la
actitud de una violación inminente: relájate, coopera, disfruta y súbele
volumen al IPOD. La información extra sobra. Gracias, los pasajeros.