Un viaje de mil millas debe empezar con un paso. Lao Tsé

martes, 20 de diciembre de 2011

lunes, 12 de diciembre de 2011

Skypeando Cap 2

El Lumbago

El otro día me disponía a ir a la lavandería. De esos días que te levantas y, aunque sabes que debes lavar la ropa, te lo tomas como una actividad juvenil, fresca y dominguera para no rezamputear a la vida. Tomé mi bolsa grande, jabón y todos los juguetes de limpieza para marcharme a esperar junto a una centrífuga. Cuando estuve a punto de subirme al carro de repente sentí un dolor en una pierna como que si el planeta tierra quisiera colocar más gravedad a mi cuerpo y tirarme al suelo.

El dolor me inmovilizó y lancé la bolsa al suelo junto con todo lo demás. Comencé a llamar a una vecina que regaba las plantas a un costado de la casa. Ella corrió hacia mí y le dije: creo que me acaba de dar un lumbago o un dolor de esos que le da a la gente pobre. La vecina, no entendió la referencia con respecto a “la gente pobre”. Le pregunté, ¿Qué millonario, famoso científico o artista de Hollywood ha muerto de lumbago? La señora en cuestión seguía sin entender.

No he conocido jamás a una gente de plata que sufra de lumbago. La gente que sufre de dolencias de la cadera y demás maltratos sobre la parte baja de la espalda se caracteriza por usar esos músculos en exceso. Usualmente, usted pesca un lumbago si se agacha para pasar un coleto, si carga unas bolsas de automercado muy pesadas, si tiene que subir un sofá por las escaleras del edificio, si se tiene que cargar a un niño durante mucho tiempo, si se pone a estar alzando unas matas o se le remueve la parte creativa y decide cambiar los muebles de lugar en su casa.

La gente rica no hace ninguna de esas actividades anteriormente enumeradas, sólo mencionarlas siente uno un tirón ciático. Esa gente no se agacha ni que se le caiga un billete en la calle. Ya pasará uno con lumbago en potencia a recogerlo. Nunca han agarrado a Paris Hilton bajándose de un carro con una fomentera amarrada a la cintura, Steve Jobs hasta el último minuto de su vida andaba derechito, no me imagino al Dalai Lama buscando un olla a presión en el fondo de unos gabinetes para montar unos granos y menos a un George Clooney subiendo unos tobos de agua por unas escalinatas.

La próxima vez que usted tenga que por obligación agacharse, recuerde que el lumbago delatará su situación socio-económica. Ande derecho.